martes, 11 de diciembre de 2012

Doce hombres sin piedad



Teatro Solidario


Durante este mes de diciembre podemos asistir, en el Colegio de los Agustinos, a una muestra de teatro solidario. Es la tercera edición del certamen. Para asistir no es necesario, sólo hay que entregar un donativo en la puerta. Lo recaudado se destina a varios proyectos solidarios en Haití, Panamá y Salamanca. Colaboran varias organizaciones y el Ayuntamiento de Salamanca. Las agrupaciones teatrales que participan lo hacen gratuitamente.

Es una excelente ocasión para disfrutar del teatro y de colaborar con una buena causa. Conocí está iniciativa por mediación de un amigo, que participó en la dos primeras ediciones con su grupo teatral. Asistí a las dos representaciones en las que intervino y me gustó mucho. Es admirable ver como hay gente, que hace cosas por afición y amor en este caso al teatro, con el esfuerzo y el derroche de ilusión que supone.




El pasado sábado 8 de diciembre fui a ver la adaptación de Doce hombres sin piedad, que representó el Colectivo Tejuelo Teatro en el salón de actos de la Biblioteca Torrente Ballester. Los componentes de este colectivo son trabajadores de las bibliotecas municipales.

La puesta en escena me pareció muy original, puesto que la acción no se desarrolló en el escenario, sino en el centro del salón de actos, así que el público se situó alrededor. Esta circunstancia hizo que tuviera la sensación de asistir a la reunión del jurado en primera persona, y no de estar presenciando una función de teatro.

El argumento fue adaptado, para que la reunión del jurado se produjera en el salón de actos de la biblioteca municipal, cedida por el Ayuntamiento, ya que los juzgados estaban en obras, integrando de esta forma el escenario de la representación (el salón de actos) en la obra. También hay cambios en los personajes y en sus caracteres respecto de la versión original, puesto que ocho de los jurados son interpretados por mujeres.

La obra trata sobre un jurado compuesto por doce personas, obligado a decidir sobre un caso de asesinato. Al principio una voz en off nos pone en antecedentes, y nos informa de que se juzga al acusado por un homicidio, que en caso de ser declarado culpable será condenado a muerte y que el veredicto de culpabilidad o inocencia deberá ser unánime.

El inculpado es un joven de un barrio marginal, acusado de asesinar a su padre de una puñalada. Al principio todos los miembros del jurado, que se identifican por el número que les han asignado durante el juicio, parecen convencidos de la culpabilidad del chico, salvo uno que tiene sus dudas y le pide al resto que se tomen al menos una hora para hablar sobre el caso, antes de decidir.

Durante el desarrollo de la obra, este único disidente, una mujer que trabaja como arquitecto, desmonta los argumentos de la acusación, sembrando una duda razonable entre el resto de miembros del jurado y consiguiendo invertir la situación, hasta obtener un veredicto unánime de inocencia.

Los personajes que más se resisten a cambiar su voto de culpabilidad, son los que más prejuicios tienen. Son el número 3, el número 4, el número 7 y el número 10. El primero es un empresario cuyo prejuicio está originado por la tortuosa relación que mantiene con su propio hijo y pretende vengarse en la figura del acusado. El número 4 es una mujer que trabaja como corredor de bolsa y se ciñe a los hechos, que parecen estar en contra del acusado, se opone a cambiar su voto casi hasta el final. El número 7 es un comercial, que tiene prisa por ir a un partido de fútbol y al final cambia su voto sin convicción, para poder marcharse. El número 10 es una mujer que justifica su odio hacia el acusado, por haber sido víctima de la agresión de otro joven del mismo barrio y estrato social, y que la dejó discapacitada. Es la última en mantener el voto de culpabilidad y su discurso final confesando su prejuicio es el momento cumbre y más emotivo de la pieza.



Para finalizar he de decir que la actuación del Colectivo Tejuelo me pareció excelente e hizo que las dos horas escasas que duró la representación, se pasaran volando. Por lo que os recomiendo que si podéis, no os perdáis las dos próximas obras, “Pareja abierta” de  Komo Teatro“¡Anda mi madre!” del Grupo Platea, que se representarán en el salón de actos del Colegio San Agustín, los dos próximos sábados de diciembre a las 18.00 horas, y de esta forma pasar una tarde entretenida y colaborar con una causa solidaria.